Sin patente para una vieja idea: el fallo de India sobre la tuberculosis podría abaratar una cura de seis meses
La oficina de patentes de India ha rechazado una solicitud que podría haber marcado el precio del tratamiento contra la tuberculosis durante años. Se trata del BPaL, el régimen oral de seis meses que combina bedaquilina, pretomanid y linezolid. El solicitante era TB Alliance, un desarrollador de fármacos estadounidense sin ánimo de lucro. Los examinadores concluyeron que la invención reivindicada carecía de novedad y de actividad inventiva.
Lo que argumentaron los opositores
Se presentaron dos oposiciones previas a la concesión. Una procedía de una fundación de rehabilitación de Bombay junto con un superviviente de la tuberculosis, con el respaldo de un colectivo de abogados y la campaña de acceso de Médicos Sin Fronteras. Otra, de una red de personas con VIH de Delhi. Su argumento central era sencillo: la combinación y su uso en un tratamiento más corto ya se habían descrito en la literatura científica desde 2015. Lo que ya es público no puede patentarse otra vez como nuevo.
También se apoyaron en las conocidas salvaguardas de la ley india de patentes, que limitan la protección de nuevos usos de sustancias conocidas, de simples mezclas sin efecto añadido y de métodos de tratamiento médico. Se aceptaron los cuatro motivos.
Por qué importa más allá de India
India soporta la mayor carga de tuberculosis del mundo y su programa ya ofrece el BPaL gratis. Más de 15.000 pacientes han empezado el régimen relacionado BPaLM, que añade moxifloxacino. Pero gratis para el paciente no significa barato para el Estado. Cada rupia ahorrada en medicamentos puede pagar cribados, apoyo nutricional y seguimiento, los eslabones débiles por los que los pacientes abandonan el tratamiento.
El fallo también importa a otros países muy afectados que compran genéricos indios. TB Alliance había concedido licencias a empresas como Macleods y Lupin para fabricar pretomanid, pero los activistas consideraban restrictivos esos acuerdos. Sin patente de la combinación podrían entrar más fabricantes, y la competencia suele bajar los precios más rápido que las licencias.
Hay que mantener un equilibrio: los desarrolladores sin ánimo de lucro necesitan recuperar costes y financiar el próximo fármaco. Aun así, el mensaje es claro: en India, las patentes son para invenciones reales, no para medicamentos conocidos reordenados. Ante una enfermedad que aún mata a más de un millón de personas al año en el mundo, esa diferencia puede medirse en vidas.