Combatir mosquitos con mosquitos: diez años después, el Proyecto Wolbachia llega a la mitad de los hogares de Singapur
Hace diez años la idea sonaba casi al revés: para combatir una enfermedad transmitida por mosquitos, soltar más mosquitos. En 2016 Singapur probó el concepto en tres zonas. El 31 de octubre, en una fiesta en Our Tampines Hub por el décimo aniversario del programa, el ministro de Estado sénior de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Janil Puthucheary, anunció que el Proyecto Wolbachia cubre ya más de 840.000 hogares, el 53 % de todas las viviendas del país, incluida la mayoría de las zonas con riesgo de grandes brotes de dengue. La última ampliación arrancó en Ang Mo Kio el 6 de octubre.
Cómo funciona el truco
El programa cría mosquitos macho Aedes aegypti portadores de Wolbachia, una bacteria presente en la naturaleza. Los machos no pican. Cuando se aparean con hembras salvajes, los huevos no eclosionan, de modo que la población local disminuye con el tiempo. Sin nubes de insecticida ni edición genética: solo una incompatibilidad cuidadosamente gestionada.
La evidencia ha crecido de forma constante. Un estudio publicado en febrero en el New England Journal of Medicine halló que las poblaciones de Aedes aegypti cayeron entre un 80 % y un 90 % en las zonas cubiertas, mientras que el riesgo de dengue para los residentes bajó más de un 70 %. A escala nacional, los casos notificados descendieron en 2025 a 4.036, mínimo de siete años, un 70 % menos que los 13.651 del año anterior.
De la sospecha al apoyo
El proyecto no se ganó a la gente de la noche a la mañana. Lee Tee Loon, presidente del Citizens’ Consultative Committee de Braddell Heights, uno de los primeros lugares de 2016, recuerda la inquietud de los vecinos cuando empezaron las sueltas. Con el tiempo, dice, entendieron que era algo bueno para la comunidad. Ese cambio quizá sea el logro más silencioso del proyecto: convencer a una ciudad densa de recibir enjambres de insectos en nombre de la salud pública.
El aniversario tuvo también su lado amable. La Agencia Nacional de Medio Ambiente (NEA) presentó un libro infantil, Kai’s Tiny Adventure with Wozzie, protagonizado por la mascota del proyecto, que estará en las bibliotecas públicas para explicar la ciencia a los lectores más jóvenes.
No es una solución mágica
Las autoridades evitaron cantar victoria. Janil subrayó que prevenir el dengue sigue siendo una responsabilidad compartida y que Wolbachia solo ataca a Aedes aegypti, mientras que en Singapur viven muchas otras especies de mosquitos, algunas capaces de transmitir dengue, zika y chikungunya. Eliminar el agua estancada en casa sigue siendo la primera línea de defensa.
Las cifras explican la cautela. Singapur registró 2.564 casos de dengue en los tres primeros trimestres de 2026, un 25 % menos que en el mismo periodo de 2025. Pero en el tercer trimestre los casos subieron un 79,7 % respecto al anterior, hasta 1.384, y una muerte en ese periodo eleva a tres las de este año. El serotipo DENV-3 suponía el 45,9 % de los casos a finales de septiembre, por delante de DENV-2; un cambio de cepa dominante suele ir seguido de más contagios porque hay menos inmunidad. La NEA apunta además a la temporada alta de mayo a octubre y al fenómeno de El Niño en curso, cuyo clima más cálido y seco acelera el ciclo vital del mosquito.
Raman Velayudhan, vicepresidente del panel asesor de expertos en dengue de la NEA y exresponsable de la OMS, señaló que los casos han bajado en el mundo, pero advirtió que El Niño y los cambios meteorológicos podrían hacerlos subir de nuevo en 2027, también en Singapur. Sobre una nueva ampliación, la NEA dijo que evaluará la situación antes de decidir.
Una década después, el Proyecto Wolbachia ofrece un modelo que otras ciudades tropicales siguen de cerca: ciencia paciente, persuasión constante y límites honestos. Hay menos mosquitos. El trabajo no ha terminado.