Trece años para llegar al 2 %: por qué el Banco de Japón decidió esperar
Durante más de una década, el Banco de Japón persiguió una cifra que siempre se le escapaba. El viernes anunció que por fin la había alcanzado y, acto seguido, decidió no hacer nada. Es menos contradictorio de lo que parece.
Al cierre de una reunión de dos días, el banco central mantuvo su tipo de interés a corto plazo en el 1,25 %, nivel al que llegó apenas en septiembre, cuando elevó el coste del crédito a su punto más alto desde 1995. Pocos esperaban otro movimiento tan pronto. El mensaje clave estaba en el informe trimestral publicado junto con la decisión: la inflación subyacente en Japón ya ha alcanzado el objetivo del 2 %. A partir de ahora, dice la entidad, su tarea es mantenerla anclada ahí.
Un objetivo de otra época
La meta data de 2013, cuando el gobernador Haruhiko Kuroda prometió alcanzar el 2 % en unos dos años mediante compras masivas de activos. Hicieron falta trece. Durante mucho tiempo la inflación fue demasiado baja o, desde 2022, impulsada por la energía y los alimentos importados, algo que el banco no consideraba inflación real. Los precios superaron el 2 % durante 45 meses seguidos desde abril de 2022, pero los responsables insistían en que la tendencia de fondo era más débil.
Ese debate parece zanjado. Los precios al consumo subieron un 2,1 % en septiembre a nivel nacional y un 2,4 % sin alimentos frescos ni energía. Los datos de octubre de Tokio, publicados horas antes de la decisión, fueron aún más firmes: 2,6 % sin alimentos frescos y también 2,6 % en el indicador subyacente. Tokio suele anticipar la tendencia nacional.
Entonces, ¿por qué esperar?
Hay tres buenas razones para la paciencia. Primero, la subida de septiembre apenas ha llegado a las hipotecas, los préstamos empresariales y los depósitos. Moverse de nuevo en seis semanas transmitiría una urgencia que los datos no reflejan.
Segundo, el entorno mundial se complicó esta semana. Las tecnológicas asiáticas cayeron con fuerza el viernes ante las dudas sobre la rentabilidad del enorme gasto en inteligencia artificial. El índice surcoreano se dejó cerca de un 5 % y el Nikkei alrededor de un 3 %. Un banco central que sube tipos en plena caída bursátil se arriesga a cargar con la culpa.
Tercero, el yen ya no obliga a actuar. Se apreció ligeramente, en torno a 157 por dólar, al buscar los inversores refugio, y los rendimientos de los bonos estadounidenses han bajado con fuerza en octubre. La presión que podría haber empujado a Tokio a una subida defensiva se ha relajado por ahora.
Qué deben vigilar los hogares
Para las familias, el paso de «alcanzar» a «anclar» importa más que cualquier reunión. El banco ve ahora el 2 % como lo normal, no como un pico pasajero. Los ahorradores pueden esperar que los tipos de los depósitos suban poco a poco; quienes tengan hipotecas a tipo variable deberían prever aumentos graduales en lugar de un regreso a casi cero.
La verdadera prueba serán los salarios. Si las negociaciones de la próxima primavera traen subidas al ritmo de los precios, el banco seguirá con su lento ascenso, quizá hacia el 1,5 % en 2027. Si decepcionan, el «ancla» podría convertirse en lastre. Tras trece años de espera, unos meses más de observación parecen un precio razonable para acertar con el siguiente paso.