Píxeles en vitrinas: Corea quiere un museo nacional para sus videojuegos
Pocos países deben tanto de su imagen moderna a los videojuegos como Corea del Sur. Los PC bangs, los mundos de rol en línea y las ligas profesionales de esports definieron la cultura digital del país mucho antes de que el K-pop se hiciera global. Ahora el Gobierno quiere tratar esa historia como trata la cerámica o los archivos reales: como un patrimonio digno de conservarse.
El Ministerio de Cultura y la Agencia Coreana de Contenidos Creativos planean conjuntamente una institución nacional con el nombre provisional de Museo de los Juegos Coreanos. Su misión será investigar, reunir y conservar objetos y documentos que recorren el desarrollo de los juegos coreanos, y recibir al público con exposiciones, programas educativos y experiencias interactivas.
La presidenta de la agencia describió los juegos como «los recuerdos de varias generaciones», y ese es el verdadero argumento del proyecto. Los primeros títulos desaparecen rápido: los servidores se apagan, el hardware antiguo falla y los documentos de diseño acaban en cajas. Sin un archivo dedicado, un capítulo importante de la cultura popular coreana podría esfumarse.
La búsqueda de sede ya ha empezado. Los gobiernos locales y las organizaciones sin ánimo de lucro que quieran gestionar el museo pueden presentar candidaturas, junto con propuestas de un emplazamiento con terreno y un edificio de más de 1.652 metros cuadrados. Si el plan prospera, un abuelo que antaño hacía cola ante una máquina recreativa quizá se plante algún día junto a su nieta frente a la misma máquina, tras un cristal, con la prueba de que todo aquello importaba.