Sociedad y Cultura

Conservar el apellido tras la boda: el nuevo ministro de Justicia de Japón quiere dar base legal al apellido de soltera

En Japón, los matrimonios deben compartir un solo apellido y, en la inmensa mayoría de los casos, es la esposa quien renuncia al suyo. Muchas mujeres siguen usando su antiguo apellido en el trabajo, pero esa costumbre vive en una zona gris: aceptada en las tarjetas de visita, a menudo engorrosa con bancos, pasaportes y formularios oficiales.

El nuevo ministro de Justicia, Takashi Yamashita, que también se ocupa de la igualdad de género, dice ahora que quiere dar una base legal sólida al uso del apellido de soltera en lugar de tratarlo como un simple alias. En una entrevista reciente explicó que los detalles aún se están definiendo, pero sugirió que el cambio quizá no requiera reformar el Código Civil ni la ley del registro familiar.

Se cuidó de separar esta idea de la larga campaña por un sistema opcional de doble apellido, que permitiría a las parejas mantener legalmente apellidos distintos. Yamashita calificó de grave error ver ambas cosas como sustitutas: incluso quienes comparten apellido con gusto pueden querer conservar el nombre que han usado toda la vida.

Los críticos dirán que es un medio paso que esquiva la reforma más difícil. Los partidarios responderán que unas reglas claras sobre dónde puede usarse el apellido de soltera resolverían rápido problemas cotidianos reales. En cualquier caso, el debate ha pasado de si los nombres importan a cuánto debe protegerlos la ley, un cambio significativo en un país donde la cuestión lleva décadas estancada.

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