Un invierno más tranquilo en el cielo: las rutas China–Japón pierden casi 700.000 asientos
Las rutas aéreas suelen ser el primer lugar donde se hace visible un enfriamiento diplomático, y el cielo entre China y Japón se está vaciando de forma notable. Según la firma de datos de aviación OAG, las aerolíneas han programado casi 700.000 asientos menos en vuelos entre ambos países para la próxima temporada de invierno y han suprimido más de 5.000 vuelos.
Para el calendario de invierno del sector, que va del 25 de octubre al 27 de marzo, las compañías han asignado 2.871.270 asientos, frente a 3.554.167 en el mismo periodo del año anterior. Es una caída de unos 683.000 asientos, alrededor del 19 %. Las aerolíneas chinas concentran la mayor parte de los recortes.
No es solo un bache estacional
El invierno siempre es más tranquilo que el verano: en los seis meses que acaban de terminar hubo 3.889.781 asientos en las mismas rutas. Pero comparar invierno con invierno elimina el efecto estacional, y el descenso sigue siendo pronunciado. Detrás hay una disputa política que empezó hace casi un año y sigue lastrando el turismo entre los vecinos, con Pekín molesto en particular por el apoyo japonés a Taiwán.
Las aerolíneas reaccionan rápido a la demanda. Cuando reserva menos gente, trasladan aviones a rutas más rentables, como el Sudeste Asiático, Corea o el largo radio. Una vez que la capacidad se va, puede tardar mucho en volver, porque los slots, las tripulaciones y los presupuestos de marketing se van con ella.
Quién lo nota
El impacto es desigual. Para los negocios turísticos japoneses que habían basado sus planes en grupos y compradores chinos, menos vuelos significan menos clientes, sobre todo en aeropuertos regionales que dependen de unas pocas conexiones directas. Para los viajeros, el resultado probable será menos opciones, más escalas en terceros países y, en las rutas que quedan, tarifas que quizá no bajen tan rápido como lo harían de otro modo.
También hay un coste humano más silencioso. Estudiantes, familias con parientes a ambos lados y pequeñas empresas que comercian a través del mar de China Oriental dependen de enlaces fáciles y frecuentes. Cada rotación cancelada hace que esos lazos sean un poco más difíciles de mantener.
Qué podría cambiar el panorama
Los horarios no están escritos en piedra. Las aerolíneas pueden añadir vuelos en pocas semanas si las reservas se recuperan, por ejemplo en torno al Año Nuevo Lunar. Un deshielo visible en el plano político sería probablemente el detonante más rápido. Hasta entonces, las cifras de asientos ofrecen un termómetro útil y desapasionado de la relación: cuando los aviones vuelvan a llenarse, será señal de que el frío remite.