Cuando los quioscos se tomaron un descanso: una mañana de facturación manual en Changi
Los quioscos de autoservicio se han vuelto tan normales en los grandes aeropuertos que la mayoría de los viajeros apenas se fija en ellos, hasta que dejan de funcionar. Eso es lo que ocurrió en el aeropuerto de Changi, en Singapur, la mañana del 2 de noviembre.
Desde las 8.30 aproximadamente, algunos quioscos de las cuatro terminales dejaron de procesar la facturación automática y de imprimir tarjetas de embarque. Changi Airport Group atribuyó el problema a una interrupción global de los sistemas de Advance Passenger Processing, los controles que envían los datos de los pasajeros a las autoridades fronterizas antes de un vuelo, y señaló que otros aeropuertos se vieron afectados de forma similar. Algunas aerolíneas pasaron a la facturación manual, el personal de tierra ayudó a los pasajeros y, hacia las 11, tras al menos dos horas y media, todo volvió a la normalidad para las aerolíneas afectadas. Aun así, los quioscos de algunas compañías seguían sin funcionar hacia el mediodía.
Para los pasajeros, la lección es antigua: el día en que las pantallas se apagan, llegar con margen y tener a mano el localizador marca la diferencia entre una cola tranquila y una carrera hasta la puerta. Para los aeropuertos, es un recordatorio de que una terminal fluida depende de sistemas que están mucho más allá de sus propios muros.