El método de «cero víctimas» de Odisha, de nuevo a prueba ante la llegada del ciclón Arnab
Pocos lugares del mundo han aprendido tanto de las tormentas como Odisha. Este estado del este de la India perdió a unas diez mil personas en el superciclón de 1999; desde entonces ha convertido la preparación ante desastres en casi una rutina cívica. El ciclón Arnab, que se espera cerca de la costa hacia el 28 de octubre, es la última prueba de ese sistema.
Una zona de baja presión sobre el golfo de Bengala debía intensificarse durante el fin de semana, y el gobierno estatal ha fijado su objetivo habitual: cero víctimas. Se han movilizado unos 300 equipos de respuesta, entre unidades estatales de emergencia, equipos nacionales de respuesta a desastres y bomberos. Escuelas, universidades y centros infantiles de cinco distritos del sur —Ganjam, Gajapati, Rayagada, Koraput y Malkangiri— cerrarán el 28 y el 29 de octubre. Se preparan refugios y se traslada con antelación a embarazadas y pacientes a instalaciones más seguras. A los pescadores de las costas de Odisha y Andhra Pradesh se les ha pedido que no salgan al mar.
Por qué funciona el modelo
La fuerza del enfoque de Odisha no está en una gran tecnología, sino en muchos pequeños hábitos: alertas tempranas repetidas por funcionarios locales, refugios polivalentes resistentes, voluntarios que saben qué hogares necesitan ayuda para desplazarse y permisos cancelados para que el personal esté de servicio cuando llegue el viento. El objetivo es sencillo: poner a la gente a salvo antes de la tormenta, en lugar de rescatarla después.
El suroeste de la India, mientras tanto, afronta otro peligro. El servicio meteorológico ha emitido alertas rojas por lluvias extremadamente fuertes en varios distritos de Kerala y prevé precipitaciones intensas en partes de Tamil Nadu. Deslizamientos e inundaciones exigen allí la misma disciplina: hacer caso a las alertas pronto.
Si Arnab pasa con pocas pérdidas humanas, no será suerte, sino el resultado de un cuarto de siglo de práctica.