El tifón Champi deja aviones en tierra: cómo viajar con cabeza en la temporada de tormentas de Asia Oriental
Finales de octubre debería ser el final tranquilo de la temporada de tifones en Asia Oriental. El tifón Champi no se enteró. Cuando la tormenta se acercaba a Taiwán el viernes, el Ministerio de Transporte informó a media mañana de 262 vuelos nacionales y 715 internacionales y a través del estrecho cancelados, con los aeropuertos de Taoyuan, Songshan, Kaohsiung y Taichung afectados. Los meteorólogos esperaban que unos 14 aeropuertos del este de China continental, la mayoría en Zhejiang, notaran después sus efectos, mientras Shanghái y partes de Japón activaban medidas de emergencia.
Qué pueden hacer los viajeros
Una tormenta rara vez arruina un viaje por sí sola; la mala planificación, sí. Algunos hábitos ayudan mucho:
- Cambiar pronto, no en la puerta de embarque. Las aerolíneas de la región suelen eliminar los cargos por cambio en cuanto se emite un aviso de tifón. En las primeras horas aún quedan plazas en vuelos posteriores.
- Seguir a los servicios meteorológicos locales. La administración meteorológica de Taiwán, la Agencia Meteorológica de Japón y los meteorólogos chinos actualizan las trayectorias varias veces al día, a menudo antes que las apps de las aerolíneas.
- Reservar una noche de hotel flexible. Una reserva reembolsable cerca del aeropuerto convierte un retraso estresante en una velada tranquila.
- Considerar el tren. Los trenes de alta velocidad suelen reanudar el servicio antes que los aviones, sobre todo en Japón y China continental.
Una temporada que se alarga
Tormentas tan fuertes a estas alturas del año recuerdan que el calendario de viajes está cambiando. Quienes veían el otoño como una ventana segura ahora añaden días de margen y eligen seguros que cubren retrasos por mal tiempo. Para el visitante, el mejor recuerdo de la temporada de tifones quizá sea la paciencia: una taza de té en la terminal, un buen libro y la certeza de que el cielo de Taipéi, Shanghái u Okinawa suele despejarse uno o dos días después de que pase la tormenta.